Algunos árboles tropicales han desarrollado una sorprendente estrategia para hacer frente a la sequía: absorben dióxido de carbono durante la noche en lugar del día, manteniendo sus poros cerrados en las horas de mayor calor para evitar la pérdida de agua.
Un equipo estudió tres especies del género Clusia para entender cómo surgió esta adaptación, conocida como fotosíntesis CAM. Los resultados revelan que no apareció mediante un único cambio evolutivo, sino a través de antiguas duplicaciones del genoma seguidas de millones de años de reorganización genética.
Entre las variantes encontradas, los científicos identificaron desde formas intensas de CAM hasta versiones híbridas activadas únicamente en situaciones de estrés hídrico, demostrando que la naturaleza puede llegar a la misma solución adaptativa por caminos genéticos muy diferentes.
El hallazgo tiene implicaciones para entender cómo las plantas podrían adaptarse a climas cada vez más secos, un mecanismo de supervivencia relacionado con otros procesos naturales de captura de carbono. Consulta el estudio original en ScienceDaily.