Una de las piedras más enigmáticas de Stonehenge guarda un secreto que podría reescribir parte de su historia. La llamada Piedra del Altar, un bloque de seis toneladas, habría iniciado su viaje en Escocia, transportada por glaciares hasta el Dogger Bank, antes de que humanos prehistóricos la llevaran cientos de kilómetros hasta Salisbury.
Esta hipótesis apunta a un recorrido en varias etapas que combina fuerzas naturales y acción humana: los glaciares habrían hecho la primera parte del trayecto, y desde allí las poblaciones prehistóricas la trasladaron hasta su emplazamiento definitivo.
Lo especialmente llamativo es lo que implica sobre la organización social: coordinar el transporte de un bloque de ese tamaño a lo largo de cientos de kilómetros exigía una logística notable, y abre la posibilidad de que fuera considerado sagrado antes de formar parte del monumento.
El estudio añade una nueva capa de complejidad a uno de los yacimientos más estudiados del mundo, similar a los enigmas que ya plantea el entierro de un caballo en Egipto. Consulta el estudio original en ScienceDaily.