Un equipo de científicos ha descubierto dos nuevas especies de caracoles de pequeño tamaño en Montenegro, demostrando que Europa todavía guarda secretos zoológicos por desvelar.
Lo especialmente llamativo es la peculiar forma en que cierran sus conchas: lo hacen a modo de puerta, un mecanismo que las diferencia de otros caracoles y que ha llamado la atención de los investigadores. Ambas especies son de tamaño muy reducido, lo que probablemente contribuyó a que pasaran inadvertidas.
Una de las dos especies vive en el cañón de Komarnica, un enclave amenazado actualmente por un proyecto de central hidroeléctrica que podría destruir su hábitat antes de que se estudie en profundidad su biodiversidad.
El descubrimiento subraya la urgencia de catalogar la fauna de espacios vulnerables antes de que las infraestructuras humanas los alteren, similar al riesgo que enfrentan las especies de los fondos marinos de las Sorlingas. Consulta el estudio original en ScienceDaily.