El huracán Polo protagonizó el martes uno de los fenómenos meteorológicos más llamativos de la temporada: en menos de un día, se transformó de simple tormenta tropical en un poderoso huracán de categoría 5, la más alta en la escala Saffir-Simpson.
Los expertos denominan este proceso ‘intensificación rápida’, y ocurre cuando un ciclón tropical incrementa su velocidad de vientos sostenidos en al menos 55 km/h en 24 horas. En el caso de Polo, ese umbral fue superado con creces, situándolo entre los ejemplos más extremos registrados en el Pacífico oriental.
Entre los factores que favorecen esta aceleración se encuentran las aguas superficiales excepcionalmente cálidas, la baja cizalladura del viento en altura y la alta humedad atmosférica, permitiendo que el huracán se alimente de energía térmica de forma casi explosiva.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre si el cambio climático contribuye a que estos episodios sean más frecuentes, un fenómeno relacionado con los récords que ya vimos en El Niño de este año. Consulta la cobertura original en Live Science.