Los rasgos de personalidad que llevan a alguien al liderazgo no son los que lo hacen buen líder

Una nueva investigación pone sobre la mesa una paradója que muchos trabajadores habrán intuido alguna vez: las características de personalidad que ayudan a una persona a ascender hasta un puesto de liderazgo no son necesariamente las mismas que la hacen competente una vez que ocupa ese cargo.

El estudio sugiere que existe una brecha entre los rasgos que impresionan durante el proceso de ascenso, generando la percepción de que alguien es un buen candidato, y las cualidades que realmente se necesitan para gestionar equipos con eficacia en el día a día.

Este tipo de investigaciones resulta relevante tanto para empresas como instituciones públicas, ya que cuestiona los criterios habituales de selección de directivos: si los procesos de promoción premian ciertos perfiles que luego no se traducen en buen desempeño, las organizaciones podrían estar eligiendo sistemáticamente a los líderes equivocados.

Los autores apuntan a la necesidad de revisar los mecanismos de promoción del talento directivo, poniendo el foco en quién demuestra aptitudes reales para gestionar equipos, un debate similar al que ya plantea el estudio sobre decisiones colectivas más estables. Consulta el estudio original en Futurity.

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