La luna Ariel de Urano pudo albergar un océano oculto de más de 150 kilómetros de profundidad

Una nueva investigación sugiere que Ariel, una de las lunas de Urano, podría haber albergado en el pasado un océano subsuperficial de más de 150 kilómetros de profundidad bajo su corteza helada y agrietada.

Los científicos llegaron a esta conclusión al analizar las fracturas y deformaciones de la superficie helada, patrones que podrían explicarse por la presencia de grandes masas de agua líquida en el interior en algún momento de su historia. Estos océanos subsuperficiales son considerados entornos potencialmente favorables para la vida.

Lo especialmente relevante es que no se trata de un caso aislado: evidencias similares se han encontrado en Miranda, otra luna de Urano, lo que lleva a plantear que el sistema uraniano podría albergar múltiples mundos oceánicos ocultos.

Los autores subrayan la urgencia de enviar nuevas misiones, ya que el único acercamiento histórico fue la sonda Voyager 2 en 1986, similar a la falta de exploración directa que rodea a otros fenómenos remotos del sistema solar. Consulta el estudio original en ScienceDaily.

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