Un equipo de investigadores ha demostrado que varios cristales de tiempo situados dentro de un semiconductor son capaces de sincronizar sus oscilaciones, de forma similar a como los relojes de péndulo terminan adoptando el mismo ritmo.
Los cristales de tiempo son estructuras que, en lugar de repetir patrones en el espacio, repiten patrones en el tiempo: oscilan de forma periódica sin necesidad de un aporte continuo de energía. En este experimento, el vínculo entre los distintos cristales es transportado por electrones con polarización de espín, permitiendo que ejemplares separados hasta 40 micrómetros queden sincronizados.
La distancia a la que se produce esta sincronización ha sorprendido a los investigadores, revelando conexiones de largo alcance entre estos sistemas de espín que no se esperaban.
El descubrimiento podría contribuir al desarrollo de futuros dispositivos basados en espín, similar al avance que ya vimos al fotografiar ondas de espín en un nanooscilador. Consulta el estudio original en ScienceDaily.