El esqueleto más grande de Tiranosaurio rex conocido hasta la fecha, apodado ‘Scotty’, sigue revelando sorpresas décadas después de su descubrimiento. Un estudio reciente ha analizado una de sus costillas fracturadas y ha encontrado en su interior una extraordinaria red de vasos sanguíneos fosilizados.
Para explorar el interior del hueso sin dañarlo, los investigadores recurrieron a técnicas de imagen de última generación: tomografía con neutrones y rayos X, que permitieron obtener imágenes detalladas sin necesidad de cortar ni manipular la pieza de forma invasiva.
Lo que hallaron es excepcionalmente raro en el registro fósil: la red vascular preservada habría estado activa durante el proceso de curación de la fractura, hace 66 millones de años, ofreciendo una ventana única a la biología de estos animales.
Scotty, cuyo esqueleto se conserva en Canadá, ya ostenta el título de mayor ejemplar conocido de T. rex. Descubrimientos como este demuestran que los fósiles más estudiados pueden seguir albergando información biológica oculta, similar a lo que ya vimos con el dinosaurio bípedo hallado en China. Consulta el estudio original en ScienceDaily.