Cuando dos partes del cerebro no se ponen de acuerdo sobre lo que están viendo, algo sorprendente ocurre en nuestras neuronas: el propio cerebro arbitra el conflicto de forma automática. Un nuevo estudio ha descubierto que el órgano encargado de procesar la información visual posee una especie de mecanismo interno de consenso que le permite resolver rápidamente las discrepancias entre distintas regiones cerebrales.
Los investigadores observaron que, cuando dos áreas visuales del cerebro enviaban señales coincidentes sobre una misma escena, esas señales se mantenían activas durante más tiempo. En cambio, cuando las señales eran contradictorias entre sí, se desvanecían con rapidez. Este hallazgo sugiere que el cerebro no se limita a acumular información: también filtra activamente las interpretaciones que no concuerdan entre sus propias regiones.
Este proceso podría ser la clave para entender cómo logramos tener una percepción visual unificada y coherente del mundo que nos rodea, a pesar de que el cerebro procesa la información visual de forma muy fragmentada y especializada en distintas áreas.
El descubrimiento abre nuevas vías de investigación sobre cómo el cerebro construye la realidad que percibimos, y podría tener implicaciones para comprender mejor qué sucede cuando este mecanismo falla, un tipo de análisis de señales que conecta con lo que ya vimos sobre los interruptores moleculares que definen el desarrollo. Consulta el estudio original en ScienceDaily.